CENTRO JOYERO DE TONALÁ
Tonalá, Jal.
2001
DIBUJO

MAQUETA

ARQUITECTURA







SOBRE EL PROYECTO
TONALÁ CENTRO JOYERO El Centro Joyero Tonalá fue proyectado en 2001 como un edificio comercial especializado en joyería. La obra llegó a iniciar su construcción, aunque posteriormente fue detenida y nunca se concluyó. El proyecto proponía un edificio abierto, permeable y recorrido constantemente por la luz. Una gran retícula metálica blanca construía la fachada y funcionaba como segunda piel frente a una envolvente predominantemente acristalada. Más que cerrar el edificio, esta estructura buscaba darle orden, profundidad y una identidad reconocible. En el interior, el espacio se organizaba mediante una secuencia de medios niveles conectados por rampas, escaleras y elevador. La circulación no se entendía únicamente como una necesidad funcional: era parte fundamental de la experiencia del edificio. Subir, bajar, cruzar y mirar hacia otros niveles permitía entender el centro joyero como un espacio continuo. La materialidad se reducía a una paleta precisa: concreto, cristal, mármol, acero y madera. Sobre ella, la vegetación interior debía ocupar un papel protagonista, acompañando circulaciones, balcones y áreas comunes hasta convertir el vacío central en una especie de jardín vertical habitado. El proyecto buscaba que comercio, recorrido, estructura, luz y vegetación formaran parte de una misma experiencia. Aunque nunca llegó a construirse por completo, sigue siendo un proyecto importante dentro de nuestra trayectoria. Lo desarrollamos en colaboración y sociedad con Diego Grutia, maestro, guía, asesor, amigo y socio; una figura fundamental en nuestra formación y en nuestra manera de entender la arquitectura. Hay proyectos que permanecen por haber sido construidos y otros por todo lo que nos enseñaron mientras los imaginábamos. Centro Joyero Tonalá pertenece a los segundos.
Arquitectura
TALLER Francisco Solórzano en colaboracion con Leon Leroy y Diego Urrútia
Ubicación
Tonalá, Jal.
Año
2001
Fotografía
Francisco Solórzano
Colaboradores
Leon Leroy y Diego Urrutia